ADN · 31 de agosto de 2026
Cómo funcionan las pruebas de ADN para genealogía
Entender qué mide realmente una prueba ayuda a leer el informe con sentido crítico y a no esperar de él lo que no puede dar.
1. La muestra y el laboratorio
Casi todas las pruebas orientadas a genealogía se hacen con una muestra de saliva o un frotis bucal. El laboratorio extrae el ADN de las células y lo analiza en un chip de genotipado: no se lee el genoma entero, sino unos cientos de miles de posiciones concretas (llamadas SNP) repartidas por los cromosomas. Esas posiciones se eligen porque varían entre personas y sirven para comparar.
2. Qué tipo de ADN se mira
- Autosómico: los 22 pares de cromosomas no sexuales. Es una mezcla de todas tus ramas y se recombina en cada generación, así que su alcance útil es de unas 5–7 generaciones hacia atrás.
- Cromosoma Y: pasa casi intacto de padre a hijo varón. Permite seguir una única línea paterna muy atrás; solo lo tienen los hombres.
- ADN mitocondrial: se hereda de la madre. Sigue la línea materna directa, también muy atrás, pero cambia tan despacio que su resolución temporal es baja.
3. Las coincidencias genéticas
Cuando dos personas se han hecho la prueba autosómica en el mismo servicio, el sistema busca segmentos de ADN idénticos entre ambas. Cuanto más ADN comparten y en tramos más largos, más cercano es el parentesco. Ese «cuánto» se mide en centimorgan (cM): hermanos comparten en torno a 2.600 cM; un primo hermano, unos 850; un primo tercero, quizá 90 y con mucha variación. Por eso el sistema no dice «es tu primo segundo», sino que ofrece un rango de relaciones posibles compatible con esa cantidad.
La variación azarosa de la herencia hace que, a partir de primos terceros o cuartos, sea normal no compartir ADN detectable con un pariente real. La ausencia de coincidencia no prueba que no haya parentesco.
4. De dónde salen los porcentajes de ascendencia
La estimación de origen compara tu ADN con paneles de referencia: grupos de personas cuyos cuatro abuelos (o más) proceden de una misma región y llevan generaciones allí. El algoritmo estima qué proporción de tu ADN se parece más a cada panel y lo expresa en porcentajes por regiones amplias (por ejemplo, «península ibérica», no «provincia de Lugo»).
Consecuencias prácticas:
- Los porcentajes tienen margen de error y a veces se dan como intervalos.
- Cambian cuando la empresa amplía o rehace sus paneles: no es raro que una actualización mueva varios puntos.
- Regiones vecinas con historia compartida (por ejemplo, dentro de la península) son difíciles de separar.
- No equivalen a «nacionalidad»: hablan de similitud genética con poblaciones de referencia, no de fronteras.
5. Haplogrupos
Las pruebas de Y y mitocondrial asignan un haplogrupo: una rama del árbol genético de la humanidad, definida por mutaciones compartidas. Es información sobre migraciones muy antiguas (miles de años), interesante como contexto, pero que rara vez ayuda con una genealogía documental de los últimos siglos.
6. Qué haces con todo esto
El valor genealógico está sobre todo en las coincidencias: contactar con parientes, comparar árboles y buscar el antepasado común. La ascendencia por regiones es un complemento orientativo. Y todo se verifica volviendo a los documentos. Si quieres empezar por ahí, tienes la guía de genealogía; y para comparar tipos de servicio, las pruebas de ADN para genealogía.
Artículo de elaboración propia. Describe conceptos de genética genealógica de consenso (genotipado por SNP, segmentos IBD y centimorgan, paneles de referencia, haplogrupos). No contiene datos de servicios comerciales concretos.